(fragmento del capítulo 2, del escrito de 2005. Gran parte de lo que escribí de Kierkegaard, donde me pongo medio denso, lo hice recién hace dos años, pero era una aclaración necesaria. Un saludo)
"A causa de estas palabras se produjo una nueva división entre los judíos. Muchos de ellos decían:
–¿Por qué le hacéis caso, si tiene un demonio y está loco?
Pero otros decían:
–Nadie que tenga un demonio puede hablar así. ¿Acaso un demonio puede dar la vista a los ciegos?
Era invierno, y en Jerusalén celebraban la fiesta en que se conmemoraba la dedicación del templo. Jesús estaba en el templo, paseando por el pórtico de Salomón. Los judíos le rodearon y le preguntaron:
– ¿Hasta cuándo nos vas a tener en dudas? Si tú eres el Mesías, dínoslo de una vez.
Jesús les contestó:
–Ya os lo he dicho y no me habéis creído. Las cosas que yo hago con la autoridad de mi Padre, lo demuestran claramente; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y jamás perecerán ni nadie me las quitará. Lo que el Padre me ha dado es más grande que todo, y nadie se lo puede quitar. El Padre y yo somos uno solo.
Los judíos volvieron a coger piedras para tirárselas, pero Jesús les dijo:
–Por el poder de mi Padre he hecho muchas cosas buenas delante de vosotros: ¿por cuál de ellas me vais a apedrear?
Los judíos le contestaron:
–No vamos a apedrearte por ninguna cosa buena que hayas hecho, sino porque tus palabras son una ofensa contra Dios. Tú, que no eres más que un hombre, te haces Dios a ti mismo.
Jesús les respondió:
–En vuestra ley está escrito: ‘Yo dije que sois dioses.’ Sabemos que no se puede negar lo que dice la Escritura, y Dios llamó dioses a aquellas personas a quienes dirigió su mensaje. Y si Dios me apartó a mí y me envió al mundo, ¿cómo podéis decir que le he ofendido por haber dicho que soy Hijo de Dios? Si no hago las obras que hace mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, creed en ellas aunque no creáis en mí, para que de una vez por todas sepáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.
De nuevo quisieron apresarle, pero Jesús se escapó de sus manos.
Regresó Jesús al lado oriental del Jordán, y se quedó allí, en el lugar donde Juan había estado antes bautizando. Muchos fueron a verle y decían:
–Ciertamente, aunque Juan no hizo ninguna señal milagrosa, todo lo que decía de este hombre era verdad.
Muchos creyeron en Jesús en aquel lugar."
(Juan 10, 19-30)
Ahora voy a empezar con la segunda parte. En esta parte voy a tratar de explicar como es, y porque se va dando a lo largo del discurrir histórico, a lo largo del tiempo, esa falta de fidelidad a la ley “en general” y a la Palabra de Dios, que es lo que ocasiona que al final no la podamos comprender y no podamos así discernir los signos de los tiempos y quedemos atrapados en la maraña del devenir temporal, en la inmanencia, esclavos “del hoy”, esclavos del tiempo.
Al final voy a tratar de remarcar la importancia que tiene la palabra de Dios, y cual es el profundo significado de Su venida a nosotros.
Para empezar transcribí una parte del capitulo 10 de san Juan.
Este fragmento viene muy bien para reflejar la mentalidad de hoy, que ve a Jesús como un personaje histórico importante o un Dios inalcanzable, creyendo que su existencia fue medio fabulosa, y por esto, haciendo estas mentalidades caer bajo supersticiones, y dejando a las personas como esperando algo mas del mundo, o del mismo Jesús, como pidiendo que le expliquen algo sin entender que Jesús ya dijo todo, cayendo en adoraciones de ídolos falsos que corrompen y desgastan el valor del la palabra y el espíritu de los hombres.
La ley y las escrituras
1-La profundidad de las escrituras: los obstáculos en el camino de la verdad y la función de los profetas
1-1La importancia de las escrituras como jerarquizantes, legitimantes de la verdad y la realidad.
La importancia que tiene la comprensión correcta de lo que nos dicen las escrituras es radical. Radical en el pleno sentido de la palabra. Todo conocimiento humano en los hombres nos es dado en la existencia en el tiempo y en la posibilidad de experiencia que implica la existencia de ese tiempo. El primer conocimiento, el conocimiento de primera mano del hombre, es la historia, su propia historia personal, y luego cuando la encajamos, la historia de nuestra familia, luego la historia de nuestro pueblo, de nuestra lengua, de nuestra patria, de nuestra nación, de nuestra humanidad. Este tipo de conocimiento es en primer lugar puramente subjetivo y, a medida que avanza en cantidad de hombres, avanza también en cantidad de tiempo para abarcarlo todo hasta el primer hombre y la primera historia. Y, aunque nunca deja de ser subjetivo -pues este conocimiento sirve solo para mi, para saber quien soy, para sentir quien soy, para gustar de darle el valor que creemos que tiene cada cosa que nos rodea -, avanza también en objetividad.