Muy buena la conferencia. Se han dicho cosas que se tenían que decir y se dijeron. Ahora quiero hacer unas anotaciones nomás:
A partir de cuatro citas bíblicas y una llave que combina dos citas para que se entienda:
Las primeras dos citas y la llave con las dos citas combinadas nos explican la batalla que se da en la tierra, batalla entre inteligencias muy asimétricas: Satanás y sus ángeles que seducen al mundo entero frente al hombre mortal. Pero al hombre mortal le llega una ayuda divina cuando entiende cabalmente que el engaño y la seducción de Satanás es obrar en la oscuridad, cuando tenés algo que esconder para sacar un supuesto beneficio personal, las cadenas de combinaciones de todo ese proceder impostado genera un caos en el conocimiento humano que sólo puede ser redimido a su debido tiempo, o mejor dicho, cuando el espacio no es ya un problema para el tiempo, cuando el espacio deja de ser el problema principal generador de desinformación, y estamos entrando a duras penas en esa época (Satanás príncipe del espacio Efesios 6, 12).
Acá:
«Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles,
pero fueron vencidos y expulsados del cielo. Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles.» (Apocalipsis 12, 7-9)
-Después relacionar como una fórmula supratemporal en el mismo tiempo: Apocalipsis 19, 11-16 y Hebreos 4, 12-16.
Y sigo:
«Luego vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
El capturó al Dragón, la antigua Serpiente –que es el Diablo o Satanás– y lo encadenó por mil años.
Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.» (Apocalipsis 20, 1-3)
Estas citas hacen referencia a la pureza de corazón y de intención para recibir mejor la Gracia, para poder ofrecerla/reflejarla mejor a esa Gracia también. Estos los pasajes:
«Felices los puros de corazón porque verán a Dios»
«Los cimientos de la muralla estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda,
el quinto de ónix, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.
Las doce puertas eran doce perlas y cada puerta estaba hecha con una perla enteriza. La plaza de la Ciudad era de oro puro, transparente como el cristal.
No vi ningún templo en la Ciudad, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero.
Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna, ya que la gloria de Dios la ilumina, y su lámpara es el Cordero.» (Apocalipsis 21, 19-23)
La bienaventuranza es bien clara, valga la redundancia. La cita del Apocalipsis explica en qué consiste esa pureza: en reflejar y traslucir la Gracia que viene del Cordero, la Gracia de la mansedumbre y sabiduría divinas. Pero esto tiene que ver con una búsqueda anterior que nos va purgando y purificando a veces de maneras más tranquilas a veces de manera más trágica por eso la última bienaventuranza de Jesús a Tomás “felices los que creen sin haber visto”.
Y esto es porque los experimentamos el poder de Dios en nuestras vidas entendemos que la asimetría es tan infinita con Dios y que las palabras no alcanzan y que sólo queda guardar silencio y para seguir maravillado en Paz. Uno solo y solamente habla cuando comienza la Pasión para llevarnos a la Resurrección: uno trata de hacer justicia siempre en el lugar del cireneo, pero ni bien nos liberan del yugo nos vamos. Sólo los más grandes santos perseveran hasta la estigmatización total.
Otra aclaración que se deviene de texto: a eso se debe que la misericordia del Señor sea tan abismal porque refleja toda la capacidad de rescate que tiene Su poder.
Y este es el punto. La misericordia. Nosotros sólo podemos ofrecer, sólo podemos apaciguar la ira divina que pesa sobre nosotros y los defectos de nuestras intenciones y obras sólo si aprendemos a perdonar de corazón:
«Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.» Mateo 5, 23-26
También la parábola del servidor despiadado Mateo 18, 21-35.
Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes».
39 Les hizo también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? (Lucas 6, 36-38, también Mateo 7, 1-5. etc.
«En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
9 a Nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
10 No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
11 Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
12 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».
13 «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.»
(Mateo 23, 8-13)
Y acá es el punto de lo que habló en la conferencia a partir del minuto 30 sobre la ineficacia de la metafísica griega aristotélica ( y la desconsideración de la mejor metafísica platónica por su consideración de la caída que los cristianos denominamos pecado original).
Esta especie de inmanencia sistémica y designativa que se genera en el mundo de los hombres desde los fariseos hasta hoy trata de encumbrarse con las palabras en lugar de servir con las palabras, pero el gran problema es que en ese falluto encumbramiento crucifica al Logos, crucifica a Cristo, por eso Cristo viene con grandes dolores de parto a Reinar por un largo tiempo en la tierra (la segunda venida, “los mil años de Paz”). Lo mejor sería mitigar esos dolores de parto:
«Luego vi el cielo abierto y apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama «Fiel» y «Veraz»; él juzga y combate con justicia. Sus ojos son como una llama ardiente y su cabeza está cubierta de numerosas diademas. Lleva escrito un nombre que solamente él conoce
y está vestido con un manto teñido de sangre. Su nombre es: «La Palabra de Dios».
“Su nombre es la Palabra de Dios” su nombre es el Logos.
Gran saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario